Espurna educativa

Ni el colegio ni la familia son perfectos

Ningún colegio es perfecto, así como no lo es ninguna familia. Por eso, es inútil pretender, por una parte, que la otra lo sea. Y es contraproducente centrar la relación en las quejas mutuas. Por el contrario, un espíritu cooperativo, que sabe escuchar sin una actitud permanente de que se le rindan cuentas, será de gran ayuda a la hora de corregir posibles defectos e introducir innovaciones para el mejor funcionamiento tanto de familias como de centros educativos.
Julio de la Vega-Hazas. Comunicación entre el colegio y la familia.

Tener clara la idea que nos traslada este autor me parece muy necesario cuando hemos elegido ya el colegio para nuestros hijos y formamos parte de la comunidad educativa. En primer lugar, lo hemos elegido porque nos ha parecido que es el que mejor responde al modelo educativo familiar y, al elegirlo, estamos aceptando las normas que, como toda institución, tiene el colegio. Hemos de generar una relación de confianza y pensar que, al igual que nosotros, también el colegio quiere hacer las cosas bien.

Pero aun partiendo de esta afirmación, seguro que a lo largo de la vida escolar de nuestros hijos nos vamos a encontrar con situaciones o decisiones que toma el colegio que no nos parecen acertadas, o alguna actitud o forma de comunicar. Pero ¿es constructivo que nos lo guardemos para nosotros y no digamos nada al colegio? Yendo más lejos, ¿es constructivo que, en lugar de comunicar esa insatisfacción o malestar al colegio, generemos malestar entre los demás padres y demos pie a críticas negativas? Vemos clara la respuesta al leer estas dos preguntas: la crítica constructiva realizada ante la persona adecuada es la que realmente puede generar una respuesta positiva por parte del colegio porque, como dice el texto, así como no hay familias perfectas, tampoco hay colegios perfectos.

Una relación de confianza tiene dos sujetos y por lo tanto también tiene que darse en el colegio. Para éste, cada familia se merece respeto y a cada una se le ha de brindar la ayuda que necesita, sin críticas negativas y respetando siempre la confidencialidad que exige la relación. Y sobre todo, ha de estar abierto a recibir a aquellas familias que tengan algo que decir, escucharlas y estudiar la queja, con espíritu de mejora continua.