Espurna educativa

Las parejas felices no son aquellas que no discuten nunca. Son aquellas que, aunque discutan, se conocen tan bien, se tienen tanto cariño y admiración que estos sentimientos están por encima de los sentimientos negativos que haya provocado la discusión.

No sé en qué lugar he leído este texto, ni quién fue la lúcida persona que lo escribió, pero me parece tan acertado y tan tranquilizador que he decidido compartirlo.

¿Y por qué me ha parecido tan interesante? Pues porque te hace ver que los matrimonios perfectos no existen (tampoco las familias perfectas, ¡gracias a Dios!), pero que sí existen matrimonios que saben perfectamente a dónde se dirigen, cuál es el compromiso que han adquirido con la otra persona y tienen claro que amar a alguien no depende sólo de cómo te sientas, sino que es algo mucho más profundo que te transforma la vida y que te hace estar por encima de las situaciones buenas o malas por las que vas pasando, afrontándolas con optimismo.

El Papa Francisco nos ha dado la clave para una armónica convivencia matrimonial y familiar con tres palabras que hemos de incorporar a nuestro vocabulario y a nuestra vida: permiso, gracias, perdón.